Literatura y música
22 de Enero, 2026
Tiempo de lectura: 8 minutos
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La historia de Álvaro Manzano, el ambateño que se fue a Rusia
Antes de las ciudades estaba la nada, los habitantes eran las aves, reptiles, animales silvestres, bosques, ríos cristalinos, volcanes, montañas, no había carreteras. ¿Estábamos mejor? Depende de qué es lo que consideramos mejor o peor.
Entendemos al modernismo como la atracción por lo moderno, pero no podemos olvidar que estas corrientes se sustentan en una nueva estética que no rechaza el pasado y se inspira en la naturaleza. A finales del siglo XIX y en las primeras décadas del XX proliferaron corrientes culturales que permiten entender a Ambato como una de las ciudades referentes de la literatura universal.
Así como algunas ciudades se autodenominan Atenas, Ciudad de las luces o Carita de Dios, Ambato no ha tenido que importar apelativos, tampoco ha intentado compararse con otras ciudades o países, la capital de la provincia de Tungurahua simplemente ha forjado su propia identidad reconocida en todo el país y en muchas ciudades del planeta.
¿Cómo lo ha hecho? Con trabajo y tenacidad -y sobre todo con originalidad- ha logrado sobresalir y transmitir de generación en generación su apego a la cultura, a las artes en general y, especialmente, a las letras que han permitido un reconocimiento en Francia, en varios países de Europa y en la mayoría de las naciones hispanoamericanas.
° Juan León Mera (1832-1894) fue un ensayista, novelista, historiador y poeta. Alcanzó fama por ser el autor de la letra de nuestro himno nacional, junto con Antonio Neumane, compositor musical; también fue famoso por su novela Cumandá, publicada en Quito y en Madrid. En las biografías se destaca que fue, junto con Pedro Fermín Cevallos fundador de la Academia Ecuatoriana de la Lengua y se dedicó a la poesía, a escribir ensayos, entre ellos el de la monja de México, Juana Inés de la Cruz.
° Juan Montalvo (1832-1889) ensayista y novelista, político, es considerado uno de los mayores polemistas que ha tenido el Ecuador. Sus ensayos políticos tuvieron un eco estruendoso en ese ámbito, crítico despiadado depresidentes como García Moreno, nunca le tembló la voz cuando se refería a la tiranía política. El Cosmopolita, Las Catilinarias fueron las armas de defensa y ataque de Montalvo contra políticos como Juan Ignacio de Veintimilla y Gabriel García Moreno. Admirado por Unamuno y Borges el ambateño fue un incansable viajero, ya sea por su necesidad de aprender de otras culturas o simplemente por los exilios a los que se vio obligado por sus posturas políticas.
° Juan Benigno Vela (1843-1920) nació con vocación por la política, pero no nos indignemos por eso, la política de esos años buscaba el desarrollo, el bien común, promovía leyes para el desarrollo del país y, lo más importante, no alentaba la corrupción, algo que en la actualidad a nadie sorprende. Juan Benigno también fue periodista, columnista de opinión, escribió libros y poesía, uno de los géneros más complejos dentro de las letras y el más difícil de cultivar.
Para retomar el enunciado de cómo se forjan las ciudades, podemos asegurar que estos tres personajes famosos en Ecuador y el mundo tienen su propia identidad, además de la coincidencia del nombre Juan, por eso, antes de hacer una reseña del libro de mi autoría “Sinfonía Romántica”, episodios de la vida de Manzano y Bruckner, era necesario mencionar a estos tres grandes intelectuales nacidos en Ambato, la primera ciudad del país que desarrolló la idea de que los carnavales tengan un contenido cultural que promueva la capacidad creadora de quienes participan en esta fiesta para mostrar lo que produce esta rica tierra andina: frutas y flores en un entorno natural prodigioso. ¿Siempre fue así Ambato? Me atrevo a decir que sí, que sus habitantes superaron uno de los terremotos más intensos en 1949, que golpeó a toda la provincia de Tungurahua. Pero superada la emergencia nadie dijo miedo, pese a que murieron 6.000 personas y 100.000 perdieron sus hogares.
Levantarse de las ruinas parece que fue una expresión o consigna que todos sus habitantes se propusieron. Y Ambato se levantó, hoy es considerada una de las economías más fuertes del Ecuador debido al comercio, la industria textil, la del cuero y el calzado. Sus tradiciones culinarias están presentes en los mercados, en las ferias y los productos llegan a todo el país.
Lo constaté en 2024 cuando vine para estudiar la trayectoria del maestro Manzano, el director más joven de la mayor Orquesta Sinfónica que tenemos. En realidad, Álvaro se constituyó en el director más joven que ha tenido la orquesta que dirigió durante 26 años.
Visité junto a su hermana Cecilia las calles céntricas que el niño recorría golpeando ollas, tapas y cucharones para formar una improvisada banda de percusión que acompañaban con sus todavía débiles voces repletas de pasión por la música.
Apenas terminó el colegio se dedicó a gestionar becas porque él, al igual que los literatos ambateños, sabía que tendría que viajar al extranjero para lograr su propósito de ser músico, quería ser el mejor de todos. En la ex Unión Soviética estudió 10 años antes de regresar. Recorrió los más importantes escenarios europeos de música orquestal y óperas.
Como se dice en el libro, un niño que recién frisaba los ocho o nueve años se deslumbró en Quito con un acordeón que vio en una vitrina, sus padres se esforzaron para comprarlo, lo lograron un año después y ese fue el primer contacto de Álvaro con un instrumento musical. Tal vez fue mucho más famoso en el ambiente musical de Quito que en su natal Ambato. Sin embargo, Álvaro venía a su tierra a descansar, a saludar primero a su familia antes de seguir a una quinta y cabaña que tenía a orillas del río Pastaza, a pocos kilómetros de Baños.
Muchas horas de conversación con el maestro me permitieron publicar reportajes y entrevistas y criticar alguno de sus conciertos. La amistad con el músico se remonta a los primeros años de la década de los 90 del siglo anterior. Conversábamos en su casa patrimonial en la calle Junín, en el barrio San Marcos, uno de los más históricos de la capital. Mientras charlábamos escuchábamos música académica o debatíamos sobre literatura.
No me quiero adelantar, todos esto está en el libro que será presentado el 22 de enero en el Museo de la Ciudad Hambatu, en un acto organizado por Nuna Humanista, integrado por jóvenes de enorme talento cultural y artístico, empeñados en resaltar las artes que se generan en esta ciudad que quiere mantener vivo el legado de los Juanes ambateños.
En una acertada programación la Orquesta Filarmónica de Ambato interpretará música de autoría del maestro Manzano. Mis gracias infinitas a Nuna Humanista por esta decisión de homenajear al hombre que, pese a sus conocimientos supremos de música, en sus últimos suspiros de vida seguía transmitiendo música (esto también lo verán en el libro); Álvaro murió rodeado de su familia y de sus amigos más íntimos, un 19 de febrero de 2022.
Autor: Fernando Larenas